Un caño, un alambre, una guampa perforada y el deseo de volver a trabajar. Un ritual cargado de esperanza; aquel sencillo dispositivo hoy es preservado como patrimonio
Por Vicente Suárez López
Un caño, un alambre, una guampa perforada y el deseo de volver a trabajar. En el antiguo comando de bomba de agua del muelle de Santa Elena, los obreros del frigorífico encontraron no solo alivio para la sed, sino un ritual cargado de fe y esperanza. Aquel sencillo dispositivo, hoy preservado como patrimonio, condensa en su materialidad la historia de generaciones de trabajadores, familias migrantes y visitantes que vieron en él un símbolo de pertenencia.
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